Haruki Murakami: Del encuentro con Susan Pfferr
La vida en ocasiones se nos
presenta surrealista, tanto, que hace que nos planteemos si no seremos personajes,
creaciones de un escritor que, divertido, nos enfrenta al absurdo.
Como muestra de surrealismo
existencial, el siguiente relato autobiográfico:
(Banda Sonora) Haz clic en Banda Sonora si deseas disfrutar de la melodía que he escuchado mientras escribía este relato. (Chet Baker. Autumn in New York)
“Haruki Murakami: Del encuentro
con Susan Pfferr” por Susan Pfferr
“Entre la correspondencia, una
nota manuscrita sellada con lacre:
Estimada Sra. Pfferr, le agradecería tuviera a bien pasar por mi
domicilio a las 20:00 horas del día de hoy.
Su vecino del 1ºA
Firmado. 村上 春樹
Permanezco atónita ante la
cuartilla que alberga un texto formal en exceso y una caligrafía casi ilegible,
tanto, que el garabato de su firma parece japonés; amén, de la presunción de su
autor, de que podré acudir a una cita con un aviso tan precipitado, que no me
sugiere ningún interés, y sin ni siquiera formular el asunto de la reunión.
Decido ignorarla, no sé quién es mi vecino del 1º A; tampoco conozco al resto de vecinos, no suelo cruzarme con ninguno.
Decido ignorarla, no sé quién es mi vecino del 1º A; tampoco conozco al resto de vecinos, no suelo cruzarme con ninguno.
En realidad, sólo tengo trato con
el vecino de la Petunia, quien ostenta el título nobiliario de Vizconde
Castellane de Viane, un elegante caballero con acento francés que viste una
decadente capa española y que, todos los días, excepto los lluviosos, sale
religiosamente a pasear a su maceta calle abajo, calle arriba, bajo el Sol. Su
casa es muy sombría, y a la planta la ausencia de caricias del astro rey le
mustia; así me lo explicó un día que coincidimos en el ascensor.
La excentricidad me resultó tan
encantadora que inspiró mi más profundo respeto y simpatía.
Un día me lo encontré cabizbajo y
lloroso porque se le había muerto la planta y, en tono confidente, me explicó
que en ella estaban enterradas las cenizas de su esposa.
Me conmovió tanto que recorrí
todas las floristerías de la zona hasta hallar una Petunia hermosa. Cuando se
la entregué, me sonrió con el brillo
de las lágrimas en sus ojos, trasplantó la planta a su antigua maceta, la que contenía
las cenizas de su amada, y continuó con los paseos, calle abajo, calle arriba,
bajo el Sol.
Entro en casa con la intención de
darme una ducha, almorzar algo ligero y sentarme a escribir.
Las horas de la tarde se deslizan
por mi estudio de forma sosegada y aburrida; es uno de esos días en los que padezco
ausencia de inspiración, lo que significa que todo lo que he escrito acabará en
la papelera. De pronto, miro el reloj como si mi subconsciente me señalara que
es la hora de acudir a la reunión con mi vecino del 1º A, son las ocho y cuarto.
¿De qué querrá hablar? - me
cuestiono intrigada- .
Decido bajar, tal vez sea algo
importante.
Pulso el timbre.
A los pocos segundos, abre la
puerta un hombre de rasgos orientales. ¡¡¡Es japonés!!!
Y yo que pensé, al ver su firma,
que tenía una pésima caligrafía.
-Buenas noches, soy Susan Pfferr,
he visto su nota en el buzón –titubeo -.
-Entra, por favor. Bienvenida -
me interrumpe –. En su rostro una sonrisa amplia y amable.
Me guía hasta un salón de grandes
dimensiones. Observo la decoración con discreción, me sorprende una colección de miles de vinilos perfectamente ordenados. Mi anfitrión se mueve de un
lado a otro de la estancia, encendiendo incienso, colocando unos libros en una
estantería; mientras mantenemos una conversación intrascendente y el tema “Autumn in New
York” interpretado por una orquesta de Jazz acompaña nuestras voces.
Le sigo en sus quehaceres con mis
mejores pasos de bailarina al son del suave ritmo, con la intención de
disimular un deseo irreprimible y espontáneo que me incita a danzar y danzar...
Me complace descubrir la
presencia de un gato negro tumbado en un
sofá de terciopelo verde que me mira, desde la placidez que sólo un felino
feliz puede mostrar y, acto seguido, cierra los ojos para continuar con su
meditación. Entiendo la señal y reprimo el deseo de acercarme a él.
Llama mi atención una gran mesa
rectangular de color caoba con cientos de velas multicolores esparcidas por la
superficie, que me recuerdan el arcoíris. Adivinando mi interés, mi vecino, me
invita a llevarme las que más me gusten. Elijo una de color violeta y él me ofrece
una azul, haciendo alusión al color de mis ojos.
Le doy las gracias.
Él sonríe.
Su mirada es franca, amistosa e
inteligente.
Me ruega que tome asiento en el
sofá junto al gato negro, a quien pide que me haga compañía mientras él prepara el
té. El gato, le ignora y sigue con su meditación.
Regresa, tras unos minutos, con una bandeja, que coloca en una mesa auxiliar, y se sienta en un sillón de cuero situado frente a mí.
Regresa, tras unos minutos, con una bandeja, que coloca en una mesa auxiliar, y se sienta en un sillón de cuero situado frente a mí.
Me pregunta si me gusta la
Literatura, le respondo que sí, que me encanta leer y que soy escritora.
¡Yo también! – exclama, con voz animada por la coincidencia- ¡Y
me han concedido varios premios literarios entre ellos el “Kafka”! – añade, en
un tono con matices de asombro, orgullo y diversión- como si jamás en su vida
hubiera esperado tener semejante reconocimiento.
-¡Es genial! Debe sentirse muy
orgulloso- pronuncio intentando modular la voz para que no me delate la
sorpresa. ¿Cómo le confieso que desconozco su célebre nombre y su obra?
Disimulo. Le pregunto cuándo supo
que quería ser escritor; me responde que
mientras asistía a un partido de béisbol
tuvo una revelación y lo supo. Me hace gracia, creo que bromea, pero la
expresión de su rostro me indica que habla en serio. ¡Qué extraña manera de
descubrir una vocación!
Yo lo sabía desde niña, desde que
mi padre inventaba cuentos para mí, pero cuando crecí lo olvidé. Ese fue mi
gran error: olvidar lo que sabía.
Al principio –añade- escribía sólo
para mí y para algunos amigos; jamás imaginé que llegaría a donde estoy
–continúa- mientras me sirve una taza de té.
Tengo ganas de preguntarle su
nombre, pero me avergüenza no conocerle. Mi criterio para elegir a un autor es
bastante independiente y vivo ajena a las críticas, las modas y las tendencias
literarias.
Intuyo que ha advertido que no sé
quién es, y creo que le divierte, supongo que porque la fama le roba el
anonimato que desea y yo debo ser la única persona del mundo que no le conoce.
Como adivinando mis pensamientos, me confiesa que no le gusta conceder entrevistas,
por dos motivos: el primero porque le
impide pasar desapercibido cuando sale a la calle; y el segundo, porque está
cansado de hablar con la gente pues, antes de dedicarse a escribir, regentaba
un bar de Jazz y tenía que conversar con
los clientes. A pesar de todo, ama su trabajo y lo que más le gusta es que le permite bucear en su interior,
explorarse y para ello es necesario el silencio y la soledad; todo lo contrario
a su vida anterior.
Interesante –pienso- no le
gustará conceder entrevistas, pero lo cierto es que no ha parado de hablar
desde que llegué y, sin embargo, aún no sé el motivo de mi presencia en su
casa. No seas irónica - me recrimino- no todos los días sucede que se recibe la
invitación de un célebre escritor,
aunque en lo que respecta a mi universo personal fuera anónimo.
De pronto, siento un sopor que me
impide mantener los ojos abiertos, todo se desfigura a mi alrededor, se
desvanece, el escritor japonés desaparece, y yo también.
Me despierto con la sensación que
dejan esos sueños que, de puro hiperrealistas, resultan ser excesivamente
surrealistas, por aquello de que los extremos se tocan.
Introduzco en el buscador de
Internet: Escritor japonés + Premio Kafka
Busco una foto suya. Alucinada
compruebo que ¡es el mismo hombre del sueño!
![]() |
Haruki Murakami |
¡Murakami se me ha presentado en
un sueño!
Leo los títulos de sus obras;
reconozco la portada de 1Q84; lo había visto en muchas librerías, pero nunca lo
compré.
Decido leer un libro suyo, se lo
debo, por haberse aparecido en un sueño, superando el surrealismo propio de los
sueños…
Y pienso: voy a leer un libro a
partir de conocer a su autor en un sueño.
Una extravagante idea brilla en mi
mente: Los escritores asomándose en los sueños de potenciales lectores; eso,
Sr. Murakami, yo lo denominaría un prodigio de “Marketing Astral Avanzado”; ha
conseguido suscitar mi interés lector a partir de una invitación onírica pero
usted es un célebre autor, su nombre figura entre los candidatos al Premio
Nobel de Literatura y, con todos los respetos, Sr. Murakami, no lo necesita…”
___________________
Durante la noche, mientras el
cuerpo y la mente consciente descansan, el subconsciente despierta y actúa a
través del cuerpo Astral, fija encuentros, toma decisiones, y nuestra Alma
recibe instrucciones y se comunica con otras Almas.
El mundo nunca duerme, jamás
descansa, es sólo un espejismo, un engaño de Morfeo; porque cuando dormimos
estamos más despiertos que nunca…
Audio-Relato narrado por Susan Pfferr:
Audio-Relato narrado por Susan Pfferr:
Con mis mejores deseos,
Susan Pfferr
Quisiera leer su libro (Brida bailarina), pero no tengo suficiente dinero como para traerlo de España. Me sorprende que haya soñado con Haruki, son libros son bellos. "Kafka, en la orilla" ha sido el primer libro que he leído de él. Me gusta como escribe. Y apenas encontré su blog.
ResponderEliminarHola Neko-Chan, a mí también me sorprendió mucho conocer a Haruki Murakami en un sueño.
ResponderEliminarYo, también, he elegido "Kafka, en la orilla" ayer comencé a leerlo y es muy bueno. Es un gran escritor.
Muchas gracias por tu comentario y gracias por tu interés por mi libro Brida Bailarina, te sugiero la edición electrónica que puedes adquirir en Amazon Japón en este enlace: http://www.amazon.co.jp/BRIDA-BAILARINA-jard%C3%ADn-gatos-ebook/dp/B008ENGIFG/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1362649821&sr=8-1
Con mis mejores deseos,
Susan Pfferr
Excelente relato, de gran calidad literaria y sorprendente.
ResponderEliminarGracias, Susan Pfferr, por escribir textos tan fantásticos.
He leído tu libro Brida Bailarina y espero impaciente tu próxima obra.
Saludos,
Viviana
Hola Viviana,
ResponderEliminarGracias por tu comentario y por tu interés por mi próximo libro, es muy satisfactorio para mí que valores mi obra; en estos momentos estoy en pleno proceso creativo.
Con mis mejores deseos,
Susan Pfferr
Este relato me fascina!! , seguro q tiene algo q decirte este sueño, algo profundo , algun dia sabras, besitos, Fany
ResponderEliminarGracias, Fany.
EliminarSí, coincido contigo en que ese sueño contiene un mensaje importante para mí, espero conseguir desvelarlo algún día.
Besos,
Susan Pfferr
Estimada Susan,
ResponderEliminarMuy buen relato, me hizo pensar porque empece a leer a Murakami, nadie me lo recomendo y solo tengo la vaga idea que habia visto el libro "al sur de la frontera al oeste del sol" y me desperto curiosidad el titulo, luego, mucho después, busque información por internet y comence con "after dark", de ahí NO pare.
Evidentemente algo innominado me hizo conocer a Murakami, no fue un sueño, quiza un día sepa que fue.
Saludos
Segismundo
Estimado Segismundo,
ResponderEliminarCoincido contigo en que determinados libros llegan a nosotros en forma de sincronismos significativos y tras leerlos nos marcan de alguna manera... Seguro que algún día encuentras la respuesta; tal vez, alguno de sus libros contenga algún mensaje o señal.
El Universo es mucho más misterioso de lo que parece.
Me alegra que te haya gustado mi relato. Gracias por tu comentario.
Con mis mejores deseos,
Susan Pfferr